¿Quiere hacer la caridad de confesar a un pobre enfermo? No es muy lejos de aquÃ, padre – y aunque lo fuera, hijos, irÃa con mucho agrado. Vamos, dÃganme por donde. GuÃenme. Allà a la vuelta, en la calle de la Acequia; tenemos un coche. Venga su merced.
Llegaron al lóbrego portal del Coliseo y allà estaba el carruaje que era de los de cortinas. Subió ágil el padre al interior, estaban dos hombres; entre ellos lo sentaron, y los otros dos se pusieron en el asiento del vidrio.
Que noche tan negra, hijos- dijo el padre, para iniciar la conversación. Eso no nos importa nada, le contesto uno de ellos con un vocejón áspero, atascado de tabaco y sin más le puso una daga en el pecho. No grite, ni haga acción ninguna, padre, porque le costará la vida.
Le importa callar o si no calla, con esta daga lo mandamos a las moradas eternas
Empezó la confesión. Fue una confesión dolorosa, anhelante, llena de pena. La voz era lÃmpida de mujer que sollozaba con angustia. Dio la absolución y llamó a los hombres, y fueron más espesas las tufaradas de vino que le echaban; con palabras dulces, afables les imploró piedad para aquella desventurada. Rogaba que se detuvieran en el crimen que en ella iban a cometer indudablemente. No le contestó ninguno; entonces se arrodilló el buen sacerdote y les suplicaba con grandes ansias que tuvieran misericordia y tendÃa hacia ellos sus brazos vehementes, pero sin hacer caso a su ruegos lo arrastraron hacÃa otra habitación.
Mucho tiempo anduvo el coche rebotando por calles y calles oscuras; al fin lo bajaron en la del Parque de la Moneda y con brusquedad lo fueron a echar en el quicio de una puerta y lo intimaron con feroces palabras que si pedÃa socorro o que si hablaba antes de que sonaran las doce, lo matarÃan, pues ellos lo vigilarÃan de cerca.
Leyenda de Zacatecas. La casa de Don Diego de Gallinar era imponente, con sus tres pisos, junto a casas humildes a sus lados. Don Diego era tÃo y tutor de su sobrina una muchacha joven y bonita, ella era Beatriz Moncada acababa de salir
Leyenda de Taxco Guerrero. Un novio jamás debe llevar a un amigo casi a diario a conversar con la novia, es la mayor estupidez que puede hacer un joven o a la inversa. Una pareja con romance terminó en tragedia, el joven enamorado
Leyenda de Puebla. El hombre reaccionó, como era bueno con la espada al mentecato mató, desde ese dÃa está penando por las calles de Puebla. El hombre suplicó al sacerdote que querÃa confesar sus pecados, que cuando se dio cuenta con
Fayetteville, West Virginia.-Una terrible leyenda de 1945, pasó antes de Navidad, la familia tuvo diez hijos y en un incendio en su vivienda que se redujo a cenizas en el momento trágico desaparecieron cinco niños. Los resultados fueron
Leyendas de la Época Colonial. En el siglo pasado existieron esas ruinas de esa casa, hoy es esquina de Bucareli y Avenida Chapultepec. HabÃa unas cuantas casonas, en ese lugar el conquistador Pedro Soto construyo una casa.
Era el año