La Patasola: Es una fiera
Leyenda de Colombia. Se cuenta, que era una mujer muy libertina y como era muy infiel, su marido con un hacha le corto una pierna en ese momento había una fogata hecha con mazorcas el hombre ahí tiro la pierna y después a ella. Se
El cuervo maldito, quedó empedrado
Leyenda de la ciudad de México. Se cuenta que este cuervo cuando volaba y se paraba en una rama o en un muro, con el sol proyectaba una sombra grande del diablo, se distinguían los cuernos y la cola. Esta ave se ponía a graznar muy
El Diablo de Cuilápam, hizo un templo sin terminar
Leyenda de México. La congregación de los dominicos en Oaxaca no tenían un buen templo que los albergara de acuerdo a sus necesidades, sin otra alternativa decidieron vivir en el convento de Cuilápam en Oaxaca. Era un templo sencillo y
Leyenda del Gólem, mounstruo de piedra
Leyenda de Praga. Es del folclore medieval y mitología Judía. El Gólem es de tradición mística Judía del siglo XVI, es un gigante humanoide hecho de barro y arcilla que cobra vida para defender su comunidad. Se parece a la piedra por
Leyenda, el ladrón del cementerio
Leyenda de Mexico. Hace muchos años en la época de la colonia había una anciana de alta estirpe descendiente de uno de los conquistadores. Esta señora vivía sola en una vieja casona que parecía que se iba a caer de un momento a otro.
El toro negro con ojos de infierno
Leyenda de Nuevo León. Una de las historias más conocidas de la población de Lampazos es una tremenda aparición. Era el año 1917, doña Prudencia se retiró a su habitación para dar Gracias a dios por un día más, ya sumaba los
El Sueño Profético, El Rincón del Diablo, El Cerro de la Plata
Leyendas de Nuevo León. Un indio quería torcerle la cabeza a su hija por un sueño que tuvo, porque era la única forma que no sucediera la tragedia. Esto sucedió en la hacienda de la Pesquería Grande su propietario era el capitán
Bailando con el diablo. Tremendo galán
Leyenda de Monterrey. En la antigua calle del Colegio de Niñas, hoy Abasolo vivía una hermosa chica que sentía una gran alegría por la vida. Entre los que más le gustaba era el baile. No había pachanga que se perdiera, pues la