El jinete sin cabeza de tequisquiapan.
Leyenda de Querétaro. El hombre vio claramente que el sombrero descansaba en los hombros del jinete. Corría el año 1942, los pobladores estaban aterrorizados porque en las noches se oían el trote del caballo pero lo raro que se
La hermosa joven enfermera sin cabeza
Leyenda de Perú. Estaba tan triste que no aguantó se suicidó, al caer al suelo en algo filoso se decapita. La joven andaba muy mal, sus amigas no se separaban de ella querían hacerla sentir mejor pero era imposible, su amor se había
El sacerdote sin cabeza oficia misa
Leyenda del folclor Latinoamericano. Este espectro sin cabeza vaga por las calles de la ciudad de noche, asustando a los habitantes que se cruzan en su camino, también lo han visto en muchas ocasiones en la iglesia que dicen, que era su
La Mina El Edén y el Tesoro del Cerro de Xoconostle
Leyenda de Zacatecas. Después de la fundación de la ciudad, se fundo la “Mina del Edén” que producía oro y plata fue en los Siglos XVII y XVIII. Cuenta la leyenda, de un minero llamado Roque que descubrió una pepita de oro muy
La bruja que encerró espíritus de infantes en su árbol
Leyenda de Aculco, Estado de México. Se cuenta, que por venganza, una hechicera encerró las almas de unos niños. Se deshizo de ellos y su energía los encerró en su árbol. Las señoras se burlaban de ella porque no tenía hijos y
El tesoro de La Joya: Un alma en pena pide ayuda
Leyenda de Zacatecas. En la localidad de Fresnillo por la minería, atraía a cientos de aventureros y mercaderes, según decían que sacaban oro y plata “a flor de tierra”. Era el año 1585 y habían descubierto las minas de San
Las Tamaleras: Cocinaron con carne humana
La Tamalera de Niñas y la Tamalera de los Portales. Leyenda Urbana. La tamalera de niñas, es una historia alarmante qué pasó en la ciudad de México. Una comerciante de nombre Anabel Gómez que se dedicaba a la venta de tamales en las
La mesa maldita de la iglesia Parinacota
Leyenda de Chile. La muerte paseó incontable veces por las calles de Parinacota. Un aire helado enfriaba los muros del pueblo. No había nada que hacer. Aquella mesa endemoniada se arrastraba por las noches aterrorizando a los lugareños