La campana difunta quedó enterrada

(20 jun 2019) Leyenda de Guatemala. Era el siglo XVII y llegaron 7 asturianos con entendimiento de los metales, a un pueblo iban a hacer una campana y todos los pobladores tenían que reunir metales suficiente para el trabajo encargado. La campana era para una iglesia del convento  Santa Clara de las Celestes, así que las monjas estaba alborotadas y presumían entre ellas que sus familiares les traerían metales preciosos oro y plata pues algunas eran adineradas. Pero había una monja pobre y sin familia que tenía bonitos ojos, unos amarillos como el oro.

Ella triste por que no podía dar nada y se atreve a sacarse los ojos, en el momento de la fundición de los metales pensando que por el sacrificio la campana se llamaría como ella Clara. Sus compañeras la llevan a la sacristía, allí mismo cae de rodillas en un confesionario para gritar al confesor su satánico orgullo. El sacerdote se negaba absolverla ¿Sacarse los ojos? ¿Rivalizar con monjas de alcurnia ofreciendo tus ojos como oro, para enriquecer la amalgama de la campana que no se llamaría Clara, sino Clara de Indias? El cura no la absolvía, no levantaba la mano para decir palabras sacramentales.

Y cae muerta. Ella empezó a ver ángeles, trompetas, la palma del sacrificio, escuchaba que celebraban con torito de pólvora, serpientes de luces y gigantes de fuego, a la vez empezó a sacar el clavo del madero de los dolidos pies de Cristo de la sacristía, puerta se abrían y cerraban, todo se tiraba y se quemaba por la pólvora, la Superiora de las clarisas apenas se mantenía en pie, el sacerdote apoyado en su bastón la flaqueaban las piernas al ver lo que estaba pasando. El delegado inquisitorial mandó a capturar por satanismo a los entendidos en las artes de la pólvora. Y los coheteros ¿Y los asturianos fundidores de la campana que? ¿Porqué no se captura a esos manipuladores de metales a temperatura de lava volcánica es algo más diabólico e infernal que las inocentes pólvoras de los juegos artificiales con el agravante de su presencia dentro del convento, mientras fundían la campana y su amistad con las jóvenes novicias? ¿ que espera el Santo Tribunal para encarcelarlos?.

Los asturianos eran hombres buenos

Las cartas de presentación y recomendaciones no las tenían. Los hombres que trabajaban el encargo pensaron que eran piratas y fueron ahorcados, la campana era un sacrilegio por ser hecha por unos bandidos y de ninguna manera la iban a poner en algún templo, así que la campana fue enterrada.

El inquisidor Deus Zibac, ejecutor de los difuntos muy tarde se dio cuenta; que los maleantes ahorcados eran hombres de bien y gente distinguida recomendada por el Conde de Nava y Noroña Don Sancho Álvarez de las Asturias quien llegó tarde para evitar la tragedia. Para reparar la ofensa el inquisidor mandó a desenterrar la campana para que don Sancho la tocase, cuando movió la soga se oyó fuerte la voz de la monja “absuélvame, absuélvame” se oía la voz de ultratumba, “¡absuélvame padre, yo me saque los ojos! Clara de Indias… se llamara la campana Clara de Indias. Don Sancho, sin dar crédito a lo que oía, golpeaba más y más duro hasta que la campana dejó de sonar y se extinguió la voz de la monja. Y volvió hacer la campana difunta, Clara de Indias, la campana de los piratas.

Yyy ya.

Fuentes de información

1: es.scribd.com
3: www.soy502.com

¿Te ha gustado? ¡Comparte!

Autor, Elsy Alonzo

Aficionada a la lectura y escritura en especial a temas de leyendas.

Publicaciones relacionadas

La Campana del Palacio, repiqueteaba sola

Leyenda de las calles del Reloj, que antes eran de de los Monasterios ahora Republica de Argentina. La de Empedradillo se llamó Cereros, hoy Monte de Piedad. Muchos trabajadores había en el enorme patio de Palacio, y muchos frente a él,

La embrujada muñeca enterrada

Eran dos amigos uno de ellos se topó con algo escalofriante y repugnante,  que nunca debió haber tocado, una muñeca embrujada que el que la encuentre puede morir si no hace el ritual indicadoDos buenos amigos Juan y Víctor, iban a la