(07 2016) Leyenda de Aguascalientes. La china Hilaria, una hermosa mujer que vivÃa en el Barrio de Triana ahora “Encinoâ€, corrÃa 1866 era entrona y coqueta, pasaron eventos sobre su persona. HabÃa una pulquerÃa famosa en el Barrio de Triana, su nombre “PulquerÃa de las Chinas†lo atendÃa 3 hermanas bonitas que no se dejaban de nadie, Micaela, Andrea e Hilaria, todos las respetaban.
La pulquerÃa estaba en el centro del barrio, sus clientes más frecuentes, los viejos de las guerras de Reforma e Intervención, mucha camaraderÃa rememoraban contando anécdotas.
Eran queridas de un famoso bandido
“La pulquerÃa de las chinas†un cliente asiduo era el bandido famoso Juan Chávez le decÃan el “terror de Aguascalientes†asà como sus compinches sus “capitanesâ€, Bueyes Pintos, Pantaleón el Cuate y el Chato Góngora, varios escándalos hicieron en la pulquerÃa, ellas se parecÃan a estos hombres cuando ellos se iban de viaje, se cuenta que salÃan a saquear a los viajeros.
Ellas vestidas de hombres, amarraban a sus vÃctimas para robarles, después en otro lado se cambiaban, se ponÃan sus vestidos elegantes y se comportaban como unas verdaderas damas.
Ellas hacÃan faenas duras propias de hombres, eran fuertes
Era sábado de gloria, las chinas con la guitarra tocaban y cantaban las mañanitas en la pulquerÃa reunida con los amigos, al calor de los pulques, los asistentes contaban sus hazañas y aventuras.
Blas, bebÃa y observaba a los relatores, tenÃa dos personalidades en su juicio, “serio de pocas palabrasâ€, pero con tragos, “era a todo darâ€, cuentero, “le ponÃa mucha crema a sus tacosâ€, tenÃa una libreta llamada “chistera†podÃa estar horas leyendo sus chistes a la concurrencia.
Él pidió permiso a Hilaria que fue señora de Pantaleón el Cuate para contar un relato de este;* “Cómo todos ustedes saben, mi amigo Pantaleón fue uno de los ayudantes del coronel Juan Chávez y por lo mismo estaba acostumbrado a excederse de lo lindo y gastar hasta las yeguas, para darle gusto a su preciosa china Hilaria que portaba las más finas telas para sus ropas y era la envidia de todas las mujeres, más por el donaire con que las llevaba y su hermosuraâ€. Â
“Trabajar†a Pantaleón se le enchinaba el cuerpo
Blas siguió hablando; cuando mataron a Juan Chávez 1869 el 15 de Febrero, Pantaleón entendió que ya no podÃa darse la gran vida, solo pensar que tenÃa que trabajar lo deprimÃa, pensaba que su china ya no iba a tener sus buenos rebozos ni sus franelas de castor, le atormentaba la idea que ya no podÃa fanfarronear en las cantinas como antes.
Se le enchinaba el cuerpo en pensar en trabajar, ya era imposible la vida de salteador pues su jefe ya habÃa muerto. Todos sus compinches del jefe y su viuda sabÃan que él tenÃa un tesoro guardado.
SabÃan que el jefe ocultó un tesoro
Juan Chávez ocultó su tesoro en una cueva del Cerro de los Gallos, Pantaleón decidió ir por el tesoro acumulado por los asaltos de Juan ya que también era de él, pues era su compinche.
Pantaleón antes del amanecer, salió para el Cerro de los Gallos volteaba a cada rato, para ver que nadie lo seguÃa, llegó al cerro recorrió todas la cuevas, vericuetos del lugar, pero nada.
Llegó la noche, se sentó y se quedó dormido, escucho con una voz de ultratumba que le dijo; El famoso tesoro de Juan Chávez no existe, es inútil buscarlo, pero él podÃa hacerlo muy rico y seguir con la vida de desorden  que le gusta. A cambio, que le diera trabajo todos los dÃas porque se fastidiaba y el dÃa que no pudiera, tenÃa que entregar su alma.
Pantaleón supo enseguida que era el demonio, si no aceptaba se iba a morir de hambre, no sabÃa trabajar y perderÃa a su hermosa mujer  la china Hilaria, acepto el pacto. Pantaleón bajando el cerro, toco sus bolsillos estaban llenos de oro y se puso feliz. Llegó a su casa y le dijo a su señora que era muy rico, que encontró el tesoro de Juan Chávez su futuro era bueno.
Hilaria no estaba convencida
La china Hilaria era ambiciosa, no estaba convencida pero estaba contenta, hablo con sus hermanas ya para cerrar el negocio y salir a pasear,  a las otras no les pareció sentÃan que la pulquerÃa era muy divertida.
Pantaleón desayunaba y le dijo la sirvienta que un hombre lo vino a ver, se dio cuenta que era el diablo por el trabajo, Pantaleón le pidió que vaya a comprar la hacienda que estaba cerca de la cantera, siempre quiso tener una propiedad. En la tarde se presentó con los papeles para que firmara Pantaleón que lo acreditara dueño de la propiedad.
Todos los dÃas por la mañana se presentaba aquel hombre, le dijo que hiciera una delimitación del terreno que le llevarÃa mucho tiempo, le pidió que sembrara flores, después que sembrara frutas, después que haga una presa, que hiciera canales de irrigación.
Asà inventaba a diario algo
Cosas lógicas y absurdas todo lo hacÃa, sus deseos eran cumplidos por el demonio. Pantaleón estaba triste se le veÃa abatido, callado hasta su pelo se le empezó a caer, se le quitó el hambre.
A la china Hilaria se preocupó como estaba su marido, una noche vio como lloraba Pantaleón aquel hombre valiente, ella lo zarandeo y lo obligó que le dijera que pasaba- el tesoro de Juan Chávez era mentira le contó el pacto con satanás y le tenÃa miedo-.
La china Hilaria lo escuchó y soltó una carcajada -¿Porque no me dijiste el trato con el demonio?- , Duérmete,- desde mañana yo me encargo de darle trabajo, trabajara toda su vida o que se largue para siempre-.
Pantaleón pensó que su mujer estaba loca, no durmió toda la noche viendo que su mujer, bien que descansaba. A la mañana llegó, y la china le dijo que Pantaleón estaba enfermo y que ella se encargarÃa del trabajo de él y que lo esperara un momento, la china Hilaria se cortó, un largo chino de su pelo y le dijo -“mi marido dice que mientras sana que cepille este cabello hasta que quede bien lacioâ€-.
El diablo pensó que Pantaleón se habÃa vuelto loco
“-DÃgale que al rato regreso-† con risita se fue el demonio. En la calle estaba tratando de transformar en alambre el cabello, era inútil tardó horas, regreso a la casa para avisar que  al dÃa siguiente  lo llevaba alaciado. Pasaron dÃas el hombre no regresaba, Pantaleón se sentÃa tranquilo, sabÃa que regresaba cualquier dÃa por trabajo eso lo hacÃa temblar.
Pasaron años, Pantaleón y la china Hilaria sentados en su  hacienda a las orillas de un arroyo, vieron al diablo sentado tratando de estirar el cabello, gritaba -Ya mero termino-  y la china le mostraba su enorme cabellera.- “Dese prisa que le faltan muchos por alaciarâ€-
El diablo vio la  cabellera de Hilaria aventó el cabello que tenÃa en la mano, ¡Me doy por vencido, aquà se termina nuestro pacto! La china y Pantaleón se abrazaron eran ricos y se quitaron al diablo de encima.
Pasó el tiempo, como no trabajaban solo gastaban, empezaron a quedar pobres, Pantaleón murió y la china atendÃa la pulquerÃa.
La gente que conoció la audacia de la mujer, cuando alguien se pasa de listo dicen; “Hijo de la china Hilariaâ€
*Leyendas y mitos de México.
Compiladora.-Sandra GarÃbay Laurent
Autor: Elsy Alonzo
Aficionada a la lectura y escritura en especial a temas de leyendas.
Fuentes de información
- digitalbricks.com.mx
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