La seño Sebita se fue a dormir y dejo en la tienda a unos clientes y a sus hijas que sigan con la “chorcha†comiendo y bebiendo xtabentún, algunos que oyeron las campanadas se fueron corriendo para su casa otros no, se quedaron. Empezaron los cuentos de espÃritus y Xcisita tuvo consecuencias.
Xcisita era miedosa de todo del otro mundo
Xcisita como ya estaba de tragos decÃa que querÃa ver a las ánimas pasar y abrió la ventana de par en par y se sentó a esperarlas. Faltando poco de la media noche Xcisita seguÃa esperando, ya en la madrugada el lloriqueo empezó, despertó a todos y fueron a buscar a la seño Sebita, cuando se enteró que ella estaba cerca de la ventana y esperando a los espÃritus, le dio de cachetadas y pellizcos y gritando improperios y la acostó a su hamaca, agarró guanos benditos y vapuleo en todo su cuerpo a Xcisita y en cada golpe gritaba “Okuen haha dios, xenquisinâ€, que quiere decir; entra dios y vete diablo.
Xcisita gritaba que habÃa visto y oÃdo a las almas en pena, se calmó empezó a contar, “que oÃa una campanita y vio perfectamente a las ánimas pasar de batones blancos todas agarrando una vela encendida, todas viendo de frente siguiendo, al que tocaba la campana, pero la última alma en pena se vira hacia mi y me dice; por tu tonterÃa este mismo dÃa y hora, el próximo hanal pixan vendrás con nosotras†y le dio su ataque de llanto.  Lo más seguro, es que era una ánima quisquillosa o envidiosa. (que en paz descanse).
Xcisita sabÃa el dÃa y la hora de su muerte
Xcisita puro llorar hacÃa, pues llevaba ventaja sobre los demás mortales, ya sabÃa cuando le tocaba, pues si, ya sabÃa la hora y dÃa de su muerte. Su mamá estaba molesta, esta bien que uno se muera cuando Dios disponga, no hay remedio, pero no, que ella se lo haya buscado y menos que una ánima, de dudosa clase, que nadie sabe y lo más seguro, una “chocarrrera malignaâ€.
La seño Sebita y las señoritas, fueron a ver al sacerdote de Santiago le contaron con pelos y señas todo lo que le dijo el bendito espÃritu. El cura pidió dinero para una serie de misas, rosarios, veladoras para un tiempo, para que esa ánima recupere la razón y se le olvide pasar ese dÃa por Xcisita. Se enteraron que habÃa una monja del convento de allà cerca de su casa, que era buena para los milagros y lo mismo, hablaron con ella se iba a rezar por “el alma en pena, que lo más seguro que en vida tenÃa mala reputaciónâ€. Enseguida mandaron al convento cajas de mercancÃa como donativo para los rezos.
Concluyó el Xmen, las de la casa sobre todo Xcisita se creyó ya libre de resolver el asunto. Lo que no parecÃa fácil era el indispensable chiquito (chichán-canán) que la madre o un familiar quiera prestar para ese ritual. Nada menos que el dÃa y la única noche que vienen las ánimas en procesión. Se cuenta, que estos espÃritus vienen a echar una cana al aire, a refrescar memorias y ajustar cuentas como saben hacerlo los ciudadanos de ultratumba. La seño Sebita y las señoritas se dedicaron en cuerpo y alma (más de cuerpo) a buscar con ahÃnco el conseguimiento del Chichan-canán (niño pequeño) que debÃa salvar la preciosa y luenga existencia de Xcisita.
Celestún, tiene una Reserva de Biosfera, Ria Celestún, tiene dunas, manglares, uno de sus grandes atractivos es el avistamiento de flamencos, ver la isla de los Pájaros, es una reserva ecológica más rica en especies.
Yyyy ya.
Autor: Elsy Alonzo
Aficionada a la lectura y escritura en especial a temas de leyendas.
Leyenda de Nuevo León. Por los años 1905 Monterrey era una ciudad muy tranquila, por la calle de Comercio hoy llamada Morelos, habÃa sitio de coches jalados por caballos. Uno de los cocheros Don Goyo era un hombre amable, atento y