(15 2012) Leyenda de M茅xico. En la 茅poca de la colonia el contrabando era una actividad en que muchos hombres se enriquecieron con jugosas ganancias, todav铆a as铆 muy ricos quer铆an m谩s, esto le pasaba a Hern谩n Valladares un rico hacendado, por influencias y conocidos se enter贸 de un traslado de cargamento de oro que para llegar a su destino tendr铆a que pasar por esa ciudad. Para alejar a los ladrones, la operaci贸n era en secreto, don Hern谩n sab铆a la hora y la ruta del carruaje lleno de oro, contrat贸 una banda de rateros y asesinos, el jefe de la banda se comprometi贸 traerle el cargamento.
Don Hern谩n cuando regreso a su hacienda descubri贸 a su hija en brazos de 脕lvaro uno de sus criados, se enfureci贸 y a empujones lo saco de su propiedad y maldiciendo; -te deseo lo peor de las desgracias por enamorarte de mi hija, tu no eres digno de ella-, le prohibi贸 acercarse a la chica y que no entre a sus tierras.
脕lvaro triste se fue a la cantina y dio la casualidad que ah铆 don Hern谩n cerr贸 el trato con el bandido, dos parroquianos invitaron a beber a 脕lvaro pues lo vieron llorando, al instante el jefe de los maleantes les dio una se帽al e inmediatamente, salieron del bar, vieron el faet贸n muy austero, as铆 como lo describi贸 don Hern谩n. Se refrescaron los caballos de la caleza, el cochero y sus ayudantes compraron algunos v铆veres y el coche prosigui贸 su camino en la zona boscosa, los bandidos aprovecharon, los interceptaron y ordenaron bajar el cargamento, fueron muchos los costales que juntaron cerca de un 谩rbol, los asesinos no dejaron huella del asalto tiraron el land贸 en el precipicio y mataron a los hombres.
No hab铆a rastro del oro
Pasaron dos semanas, que no se sabia del trofeo ni de los bandidos, la noticia del robo del gran bot铆n recorri贸 todos los rincones, muchos hombres se pusieron a buscar el tesoro pero ninguno logr贸 su objetivo, no hab铆a rastro del metal
Dos amigos regresaban de parranda, tem铆an que les cayera la noche en medio del bosque lo que intentaban caminar r谩pido a pesar de estar bien borrachos, uno de ellos vio algo que brillaba en la oscuridad y se acerc贸, bajo sus pies se movieron unas rocas el hombre las quit贸, para ver que hab铆a debajo, un gran pozo oscuro, acech贸 y lo que vio lo dej贸 paralizado por unos minutos, corri贸 donde estaba su amigo y le dijo que acaba de ver el infierno.
Una sensaci贸n se apoder贸 de 茅l, se le puso los ojos en blanco y dirigi贸 a su amigo a la boca del pozo y lo incit贸 arrojarse y lo hizo, el amigo vio unos seres espectrales que eran los bandidos desaparecidos y no pudo huir y corri贸 con la misma suerte.
Don Hern谩n no sab铆a nada de nada estaba de mal humor, cre铆a que los bandidos se burlaron de 茅l, se enfilo al bosque por la noche para buscarlos, lleg贸 a la guarida de los asesinos, vio un resplandor como de una fogata, y se dirigi贸 hac铆a all谩, don Hern谩n pensaba que se estaban dividiendo las ganancias, y escucho un quejido, cuando volteo聽 a ver de donde ven铆an los ruidos, se encontr贸 unas figuras descarnadas que lo rodearon, no cre铆a lo que sus ojos miraban todo empeor贸 cuando un espectro comenz贸 hablar. 鈥 usted es el culpable por maldecir a este hombre- Don Hern谩n se percat贸 que era 脕lvaro el esp铆ritu que se帽alaban, record贸 las palabras que le dijo 鈥渢e deseo lo peor de las desgracias por enamorarte de mi hija, no eres digno de ella鈥, uno de los espectros le dijo que el d铆a que se les uni贸 脕lvaro ese d铆a perdieron la vida, el descarnado le exigi贸 a don Hern谩n romper la condena, desenterrando el tesoro y devolverlo, as铆 sus almas dejar铆an de penar, el hacendado accedi贸 y los fantasmas desaparecieron. Don Hern谩n 聽se percat贸 de las miradas de la gente que lo ve铆an pasar con un semblante aterrado, cuando lleg贸 a su casa, no pudo dormir en toda la noche no quer铆a ni cerrar los ojos recordaba a los entes, cuando lleg贸 el amanecer el hacendado estaba m谩s tranquilo y se recrimin贸 su comportamiento tan cobarde de la noche anterior.
La avaricia se hizo presente otra vez
Quer铆a apoderarse del tesoro y se le olvido la promesa que le hizo a los aparecidos, pensaba , debo ir por el oro al fin ya est谩n muertos, se encamino al bosque para desenterrar el tesoro, escarb贸 y escarb贸, levanto rocas y ninguna pista, cansado regres贸 a la hacienda, al intentar abrir el port贸n un grupo de seres espectrales lo rodearon, uno de ellos lo azot贸 contra la puerta, que merec铆a m谩s por haber faltado a su promesa les suplic贸 una 煤ltima oportunidad se negaron por ser una persona no confiable, la gente observaba como el hacendado parec铆a volar, y como se aporreaba en el suelo, como giraba como si estuviese en un torbellino, nadie se atrevi贸 ayudarlo, la gente corr铆a a guardarse en la iglesia o en las casas al ver y o铆r gritar desgarradoramente a don Hern谩n. Despu茅s apareci贸 el cuerpo inerte del se帽or los pobladores evitaban caminar por ah铆.
Cuenta la leyenda; las almas vagan en pena debido a que el tesoro no ha sido encontrado, porque la maldici贸n de don Hern谩n hac铆a 脕lvaro persiste seg煤n hasta nuestros d铆as.
Yyyy ya.
Autor: Elsy Alonzo
Aficionada a la lectura y escritura en especial a temas de leyendas.
Fuentes de informaci贸n
- masleyendas.com
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